LA SENSACIÓN QUE NO TENÍA FORMA

 


[Puedes oír el artículo aquí: https://www.youtube.com/watch?v=aIAeqygdNnk ]

Viene de: "EL SIGNIFICADO AD INFINITUM"

Cuando un OH percibe una sensación se encuentra, por decirlo de alguna manera, en una “experiencia cerrada” que solo lo implica a él. Imaginemos nuevamente que este OH no dispone del lenguaje (este lenguaje) para hacer aquello que llamamos “significar”: El OH siente cosas, las organiza tal como puede hacerlo, de tal modo que esa acción le permita adaptarse al entorno y seguir existiendo. No se puede decir nada sobre esta experiencia, puesto que para hacerlo habría que disponer de un lenguaje. Desde nuestra condición de seres provistos de lenguaje, aquella experiencia (como tal) del OH nos es absolutamente ajena. Esa experiencia cerrada, que acontece fuera del dominio del lenguaje, existe ciertamente, pero desde nuestra posición solo podemos imaginar que se da de una forma que no podremos conocer: Para nosotros conocer implica significar, o sea, usar el lenguaje. Significar involucra realizar un “salto” de la sensación hacia la interpretación de esta (de lo “amorfo” a la “forma”). La sensación sin un significado es amorfa (Desde luego, este texto no pretende situar ninguna de estas experiencias en una posición privilegiada, una sensación - ella sola - puede poseer el mismo valor que una significada. En todo caso, no es propósito de este artículo operar en ese sentido), existe, posee una “naturaleza”, una manera de darse, pero así, toda ella, es, en todo caso, misteriosa (Imaginemos que un OH siente algo. De acuerdo, lo siente en una intensidad y duración determinada y como respuesta a un estímulo. El OH no se mueve más que en ese sentido, en el de experimentar tal sensación. De pronto, se pregunta ¿Qué estoy sintiendo? Ese es el “salto” que hace que la sensación adquiera una forma – sea “colocada” en una forma – que además sitúa al OH en un “nivel de conciencia” diferente al que se hallaba antes de dar ese salto). La sensación amorfa adquiere una forma al ser colocada en un significado (un concepto). Podemos imaginar a la sensación como un líquido y al concepto como un recipiente. Así, antes de situarla en el recipiente, no podíamos decir algo sobre la sensación porque “decir” es precisamente “poner en el recipiente”.


Los “recipientes” son las “formas” disponibles donde las sensaciones pueden ser colocadas. El OH dotado de un lenguaje, posee una serie de “recipientes” (significados) que usará para dar forma a las sensaciones que experimenta. Este lenguaje, ya lo dijimos, le es dado por la Sociedad y lo emplea para organizar (significar, generar su MS) lo que percibe (el MO) y así poder adaptarse. También se indicó que el lenguaje que el OH dispone es uno predeterminado, es decir, trae ya una forma previa en la que habrá de encajar todo lo que el OH percibe. Es con ese lenguaje aprendido con el que dotará de sentido a todo cuanto siente cuando interactúa con el mundo.

El proceso de “significación” puede ser entendido como el ejercicio del OH de “seleccionar” el recipiente que usará para dar forma a la sensación que experimenta. Para hacerlo, el OH dispone de una especie de “Manual de instrucciones” con el que se guía para elegir tal recipiente frente a tal sensación. Es lo que el OH hace para dar forma a su mundo y existir en él. No hace falta que el OH se pregunte ¿Cómo es que este Manual que uso dice lo que dice? ¿Por qué es de este modo y no de otro?, pero si lo hace abre la posibilidad de escribir otro Manual. Ese es el propósito del Neosolipsismo.                 

Tal vez este proyecto parezca inverosímil si se examina el propio lenguaje y las sensaciones que se experimentan. A estas alturas del uso del lenguaje las sensaciones están tan “adheridas” al significado (o viceversa) que dan la impresión de ser una cosa inseparable. El modelo de comprensión presentado aquí es, digamos, una teoría que nace de la intuición de la propia experiencia y cuya generalización es, lo sé, riesgosa. Sin embargo, considero que la inefabilidad de la experiencia (en sí misma) permite realizar una especulación como esta puesto que todas las otras tentativas de comprensión también lo son.   

El “Manual de instrucciones” que trae el Lenguaje que nos legaron guarda una serie de Reglas sobre cómo debemos significar las sensaciones y esto hace que al dar cierta forma al mundo también nos persuada a actuar de una manera específica (atendiendo a un propósito que, se verá, nos rebasa).

Una sensación significada es también una sensación no significada. Quiero decir, la sensación que se experimenta en el organismo, aún si es significada, se “siente” en el cuerpo como algo estrictamente corporal (¡No puede ser de otro modo!). En otras palabras, significar, dar forma a la sensación solo puede experimentarse como una sensación. Así, esa sensación significada, al ser solamente “una sensación” es susceptible de ser significada nuevamente. Significar es una manera de organizar el mundo (de representarlo) y, al hacerlo, nos sentimos de una determinada manera que podemos seguir significando ad infinitum.

¿La sensación tiene una forma previa a la significación que sugiere el significado que debe adoptar? Es decir, ¿existe una relación entre una sensación y un significado que predetermine su forma definitiva? Si bien es cierto la sensación y el significado son cosas diferentes, es decir, una es una experiencia y la otra es una idea que da forma a esa experiencia, el significado existe para que la sensación adquiera una forma que permita la interacción con el mundo, su adaptación a él y la continuidad de la propia existencia. La sensación y el significado están relacionados por la “utilidad” que este último brinda a la sensación para un propósito: Sobrevivir.

Si un OH puede sobrevivir en el mundo aún si no está provisto de un lenguaje es porque su organismo está dotado de otras estrategias adaptativas que le permiten hacerlo. El lenguaje es solo una entre tantas estrategias posibles. Si de lo que se trata es de sobrevivir y si el OH ya dispone de una estrategia adaptativa funcional, habría que fijarnos en esta y ver de qué manera el lenguaje derivó de ella. Así, podemos percatarnos que existir, para el OH, significa disponer de un cuerpo provisto de un “Sistema de Sensibilidad” (SS) con el que habrá de interactuar con el mundo.

Tenemos entonces: Un MO y un OH que es un cuerpo que interactúa con el MO a través de su SS. El OH siente al MO, su forma, sus Límites (L) y Posibilidades (P) a través de su SS que básicamente se encarga de identificar tales L y P para “avanzar” por el camino abierto que son las P y “detenerse” ante los L que no son un camino y de este modo continuar o realizar su existencia. Para que el OH pueda identificar los L y las P, el SS opera sobre el cuerpo para “guiarlo” hacia la continuidad de la existencia. La forma en cómo el SS lo guía es a través del Placer y el Dolor. El Placer representa la apertura de un camino y el Dolor la imposibilidad de un camino o, en todo caso, la necesidad de retirarse de donde sea que se halle porque configura un peligro para la continuidad de la existencia. Esto es una simplificación que trataré de desarrollar después, en otro artículo.       

El lenguaje deriva de esta forma en que el OH interactúa con el MO. El Placer y el Dolor son, por decirlo de alguna manera, los “Significados esenciales” que el OH dispone aún si no posee un lenguaje. No podemos saber cómo se representa para sí lo que percibe, pero sí podemos hacernos una idea de qué “comprende” (siente) cuando siente Placer o Dolor: Una posibilidad de avanzar y una imposibilidad de hacerlo, respectivamente. Es a partir de ello que el lenguaje se despliega, diversifica, evoluciona y amalgama. Así, podemos entender que la forma previa a la significación que tiene una sensación puede ser “comprendida” incluso si no se posee un lenguaje y que representa lo mismo que cuando se significa con uno: Esa sensación informa el contacto del OH con una P o un L; esa sensación es una de Placer o de Dolor.

¿Entonces, cómo es posible significar ad infinitum una sensación de dolor si lo que quiero es significarla de tal modo que no sienta dolor?     

Primero: Parece una contradicción decir que una sensación es amorfa si no se la significa y, no obstante, decir que puede tener la forma esencial de Dolor o Placer. Cuando digo aquello realizo una suerte “inoculación del lenguaje” a la experiencia (sin lenguaje) del OH. Volvamos a imaginar a un OH desprovisto del lenguaje: Este no lo posee para “decirse cosas (significados)” respecto a lo que siente y, sin embargo, puede comprender que eso que siente lo pone en contacto con un L y una P. El OH puede prescindir del lenguaje y seguir interactuando con el MO, no requiere de las formas que el lenguaje puede proveer, puesto que, en su estado actual, desprovisto de lenguaje, puede percibir algo que, desde el lenguaje es incognoscible, pero que posee alguna forma propia – y aislada – que le es útil para interactuar con el MO, esa forma propia es una que ocurre en el ámbito estrictamente físico biológico.       

Segundo: De esta manera, podemos concluir que el Dolor que se experimenta ocurre en el ámbito físico y que cualquier intento de modificarlo tiene que ocurrir en ese territorio.  El lenguaje solo puede significar aquella sensación – de dolor – y dotarle de una forma que, si bien, no alterará su forma física, permitirá hacer que esta tenga otra forma en el ámbito del significado que la hará distinta y susceptible de ser significada de otros modos. El OH provisto de un lenguaje tiene que significar de todos modos aquel dolor que siente y para ello dispone de un “significado” que, en tanto que da forma a la sensación, esta sigue siendo una sensación que puede adquirir otro significado indefinidamente.     

Pareciera que el lenguaje, además de ser prescindible (es decir, no ser necesario para la sobrevivencia), es un trabajo que hay que realizar inevitablemente una vez que se lo ha adquirido y que este nos sitúa en un estado de conciencia particular que nos define como lo que somos: OH que significamos lo que percibimos. La forma que damos a las sensaciones son sensaciones a las que hay que dar forma y aunque estas influyen directamente en nuestro cuerpo (poniéndolas en contacto con las P y L que el MO plantea), nosotros tenemos que decir algo al respecto (darle forma). Así, en paralelo a este proceso de significación, experimentamos sensaciones que, ahora, solo podemos significar (como un L o una P) para continuar con nuestra existencia. ¿Cómo es que esa cosa amorfa adquiere forma y qué ocurre cuando lo hacemos? Adquiere una forma cuando al sentirla (la sensación amorfa) decimos “esta es tu forma” (la significamos) y ocurre que nos decimos “esta es la forma que le estoy dando” (ser "consciente" de que estamos usando el lenguaje para dar "forma" a una sensación "amorfa") a la par que sentimos algo. Somos aquello (sensaciones) que da forma (significado) a la forma que somos (sensaciones).


Sigue: "EL SALTO DE LA SENSACIÓN AL SIGNIFICADO"


Imagen tomada de: https://es.pinterest.com/pin/633387441799348/



Comentarios

Entradas populares